EL OTRO DÍA DEL HOLOCAUSTO, EL DEL HEROÍSMO

Columna de Claudio Epelman en el diario Clarín por Iom Hashoá, el Día del Holocausto y el Heroísmo

Hace menos de tres meses, recordamos los 75 años de la liberación de Auschwitz-
Birkenau. El mundo compartió el homenaje en la puerta de este campo de exterminio,
donde los líderes del mundo dijeron Nunca Más, en un grito que recorrió el planeta.

Hoy nuevamente nos encontramos recordando este episodio, pero desde otra lógica y
perspectiva, el Día del Holocausto y el heroísmo, fecha en la que el pueblo judío invita a
homenajear a las víctimas, pero también a recordar a los héroes, a los que resistieron, a los
que se negaron a abandonar su humanidad. El más emblemático de estos actos de
resistencia, del que hoy se conmemora el aniversario, fue el levantamiento del Gueto de
Varsovia. Menos de mil judíos resistieron durante 27 días en el gueto, en condiciones
inhumanas, contra el ejército nazi, el mismo que había conquistado toda Europa.

El jóven de 24 años Mordejai Anielewicz lideró esta revuelta organizada por los
movimientos juveniles judíos. Pero no fue el único acto de resistencia armada. El
Levantamiento de Varsovia inspiró a otros, como en los guetos de Bialystok y Vilna, y
también en campos de exterminio como Treblinka y Sobibor.
Estos levantamientos no terminaron en triunfos bélicos, claro está; pero la resistencia
venció al nazismo. No se trató de una victoria armada, pero la resistencia ganó, y hoy
recordamos a los héroes que participaron de ella.

Hace poco la comunidad judía celebró Pesaj. Durante la Guerra, tanto en guetos como en
campos de concentración, también lo celebraron. Esto fue un acto de resistencia porque
toda actividad sociocultural y religiosa estaba prohibida. En el gueto de Varsovia, por
ejemplo, los judíos se alimentaban con menos de 200 calorías diarias. Convivían con
pestes, niveles de hacinamiento inimaginables y la imposibilidad de practicar actividades

económicas rentables. En ese contexto, el celebrar Pesaj como desde hace 3.000 años y
hablar de libertad, ¿podemos llamarlo de otra manera que no sea resistencia?

La impresión de periódicos clandestinos, en especial en los guetos de Varsovia y Vilna, que
animaban día a día en ese contexto a los judíos, manteniéndolos al tanto de los sucesos y
que hasta incluían chistes, ¿cómo los podemos llamar? ¿Un instante de risa en aquellos
lugares puede llamarse de otra forma que no sea resistencia?

¿Acaso el diario de Ana Frank puede ser considerado de otra forma que una materialización
de la resistencia? Una pieza que habla de la fe en la humanidad, escrito por una joven que
se tuvo que esconder por su condición de judía, en el momento más oscuro para los judíos,
no tiene otro nombre.

Primo Levi hablaba de las resistencias personales, de las micro resistencias que implicaban
mantener la humanidad en un campo de exterminio: “En realidad, hasta el cuidado por la
limpieza del ser humano en un lugar como Auschwitz era en cierto modo el cuidado de la
dignidad y el espíritu humanos, y muchas veces eso ayudaba al cuidado de la voluntad de vivir
de los prisioneros del campo – lo cual era de máxima importancia para su supervivencia”.

Los historiadores tendrán sus fechas predilectas para marcar el final de la Segunda Guerra
Mundial. Algunos ubicarán ese momento en el día de la rendición alemana y el suicidio de Hitler,
otros en el armisticio japonés. Pero las víctimas ganaron en cada uno de esos momentos donde
resistieron. Cuando un judío aprendía hebreo en un gueto, significaba que los nazis no estaban
ganando. Cuando un judío se iba a dormir lo más limpio que podía en un campo de exterminio,
significaba que le quedaban rastros de humanidad, por lo que los nazis no le estaban ganando.
Cuando un judío en las páginas de un diario en Varsovia hacía reír a otro, tampoco allí los nazis
estaban ganando.

En la resistencia, siempre, los judíos mantenemos nuestra condición de pueblo. En Auschwitz,
en la Rusia zarista o en la inquisición. Así permanecemos más vivos que nunca, por eso
celebramos a nuestros héroes.

Durante la Segunda Guerra Mundial los nazis quisieron dar una solución final a lo que ellos
consideraban la cuestión judía. La resistencia no fue solo la de aislados luchadores. Fue la de
un pueblo que luchó por su identidad. Como versa el himno a los partisanos, ¡Henos aquí!