Entrevista. ¿Cómo es la vida judía en Guatemala?

La realidad que se vive en una "pequeña pero comprometida" comunidad, desde una mirada joven.

Diana Selechnik es una joven judía que nació y vive en Guatemala. Su activismo comunitario la llevó a representar a la comunidad judía de su país en distintas instancias, buscando soluciones a los desafíos de continuidad. 

“Muchos temen por la subsistencia de la comunidad en el país a largo plazo, y este es un desafío muy grande”, comentó en una entrevista con el Congreso Judío Latinoamericano. “Sin embargo contamos con la ventaja de tener miembros muy comprometidos con la comunidad y el país”. Lee la entrevista completa.



CJL. ¿Cómo está compuesta la comunidad judía de Guatemala?
 
D.S. De 15 millones de habitantes que hay en Guatemala, menos de mil son judíos. Somos pocos, pero estamos completamente comprometidos con nuestra identidad judía.  Con historias distintas, la práctica del judaismo va desde lo ortodoxo hasta lo secular; pero si hay un aspecto que nos une a todos es el sionismo.
La Comunidad se mantiene fuerte gracias a sus instituciones. Hay representación de más de una docena de instituciones que funcionan de manera muy efectiva por el gran esfuerzo de sus miembros y juntas directivas. Cada una sirve un propósito específico, pero todas actúan en función de la unión comunitaria. El compromiso de los judíos guatemaltecos hacia su comunidad y hacia Israel se aprecia al notar la representación de tantas instituciones para un número reducido de gente.
 

CJL. ¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta?
 
D.S. La Comunidad Judìa de Guatemala comparte los desafíos de varias comunidades pequeñas latinoamericanas.  Hay apatía, fatiga de los donantes, división, falta de fondos, desinterés, y así podríamos continuar la lista. Muchos temen por la subsistencia de la comunidad en el país a largo plazo, y este es un desafío muy grande; sin embargo contamos con la ventaja de tener miembros muy comprometidos con la comunidad y el país. Personalmente, estoy convencida de la continuidad de la Comunidad, y creo que el desafío real es hacerla crecer.
 

CJL. ¿Qué relación tiene la comunidad con el resto de la sociedad?
 
D.S. La Comunidad siempre ha mantenido una relación cordial con el gobierno y la sociedad en general. Los miembros están completamente incorporados a la sociedad y mantienen un importante compromiso con el país.  
El sector evangélico de la sociedad apoya mucho a la Comunidad, y en ocasiones hasta proporciona espacio en su canal de televisión para alguna actividad de proselitismo a favor de la Comunidad y/o del Estado de Israel.
Por el otro lado, Guatemala tiene un status de privilegio diplomático con el Estado de Israel por haber votado a favor de su establecimiento.
 
 
CJL. ¿Se han experimentado situaciones de antisemitismo en el país?
 
D.S. Aunque vivimos en un país cuyas leyes protegen a las diferentes etnias, y la población en general es amistosa, tomamos precauciones en cuanto a la seguridad de las instituciones comunitarias, sus edificios y sus miembros.  Esto se traduce a un gran gasto de fondos comunitarios que de otra manera se podrían destinar al desarrollo de la educación, la cultura, etc.
 
 
CJL. ¿Qué rol tiene la juventud en las actividades comunitarias?
 
D.S. Mientras la identidad judía de los jóvenes se logra en casa, la meta de la Comunidad es la unión.  Para los niños y adolecentes, la tnuá Macabi se asegura de transmitir este mensaje. Sin embargo, más adelante, la incorporación de los adultos jóvenes a un espacio propio en la comunidad es un reto por el que se ha trabajado siempre.  El año pasado lanzamos oficialmente Dor Hemshej, institución que tiene como finalidad la recaudación de fondos para los proyectos de Keren Hayesod, pero que en el camino, promueve la unión de la juventud en un espacio social propio. 
 

*Diana es miembro del programa Nuevas Generaciones del Congreso Judío Latinoamericano.

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