"La religión puede unir a los pueblos"

Por Claudio Epelman, Director Ejecutivo del Congreso Judío Latinoamericano

Cuando escuchamos en Oriente Medio que religión se mezcla con política asociamos a la violencia en nombre de Dios, a terrorismo fundamentalista y a fanatismo. La iniciativa del papa Francisco de convocar al presidente de Israel, Shimon Peres, y al presidente Palestino, Mahmud Abbas y al Patriarca Ortodoxo Bartolomeo para orar todos juntos por la paz en los jardines del Vaticano, muestra que la religión puede unir y ser la plataforma para el encuentro y para la búsqueda de a la paz.

Con esta ceremonia, que reabre esperanza de un mundo de hermandad, Francisco prueba una vez más lo que predicó en Buenos Aires cuando fue arzobispo: el diálogo entre las religiones tiene una capacidad infinita de acercar, lograr comprensión y respecto; para así construir convivencia.

Ver juntos a Francisco, Peres y Abbas, invocando a un mismo Dios es la muestra de que lo que divide es la política, pero como en la religión, los políticos tienen la oportunidad de rechazar a los extremistas, a los terroristas, a los llamados a la destrucción y a la guerra y así poder hacer Paz.

Este encuentro de oración, que por muchos es visto con escepticismo, seguramente no será suficiente para mover las coordenadas de la relación entre los israelíes y los palestinos y dar una solución al conflicto. Tal vez no sea ni siquiera motivación para reiniciar las conversaciones de paz, pero sí marca una dirección inspiradora.

Francisco, reiterando que su iniciativa es sólo religiosa, incursionó en su estilo, que no deja de sorprender al mundo, en un terreno en el que las potencias y las Naciones Unidas vienen mostrando capacidad muy limitada de alcanzar el éxito. El Papa logró poner junto en una foto cosas que hasta hace poco parecían muy difíciles. En los jardines del Vaticano vimos que las religiones pueden dejar de dividir, y no solo esto, sino unir. Aunque esta ceremonia no resuelva el conflicto, ésta ya es una gran lección.

Fuente: Clarín