Turquía e Israel: Cuando comenzó la santidad, se terminó la razón

Turquía fue el primer país musulmán que reconoció al Estado de Israel desde el comienzo en 1949. Seis décadas después, los líderes turcos piensan que fue un gran error. Simplemente existe la matemática de la política detrás de la transformación aparentemente compleja de los lazos turcos-israelíes desde lo “estratégico y amigable”, hace menos de dos décadas atrás, hasta “los términos de guerra fría y hostilidad profunda”. Turquía ha perdido su estructura política secular, e Israel ha perdido a Turquía. Tal como me dijo el Presidente Shimon Peres en 2006: “Cuando comienza la santidad, se termina la razón”.

En las últimas dos décadas, la demografía sociopolítica de Turquía ha cambiado radicalmente a favor del conservadurismo étnico y religioso. En junio de 2011, casi tres cuartos de la población turca votó por los partidos islamistas, “neo-islamistas” y étnicamente nacionalistas, y los laicos representaron sólo un cuarto de los votos nacionales.

A comienzos de este año, la Encuesta de Actitudes Globales del Centro de Investigación Pew reveló que el 36% de los turcos que raramente reza o sólo lo hace durante las fiestas religiosas piensa que el Primer Ministro, Recep Tayyip Erdogan ha tenido un impacto positivo en Turquía. Según la misma encuesta, el 67% de los turcos que reza cinco veces por día asigna una clasificación positiva al primer ministro. El estudio también reveló que el gobierno del Sr. Erdogan obtiene las mejores críticas entre los musulmanes devotos que rezan con regularidad. Otra encuesta ha revelado que el 65% de los turcos aprueba la política exterior del Sr. Erdogan - aunque la popularidad de su partido se encuentra en un 50%. Pero también descubrió que:

* Sólo el 4% de los turcos tiene una opinión favorable sobre los judíos;

* El 41% de los turcos piensa que el judaísmo es la religión más violenta; y

* Sólo el 9% de los turcos cree que grupos árabes han llevado a cabo los ataques terroristas del 11 de septiembre.

Por supuesto que existe información social que respalda el pensamiento político de lo que denomino el “Nuevo Joven Turco”. Una encuesta de 2011, realizada por un grupo de académicos liderado por el Profesor Yilmaz Esmer de la Universidad Bahcesehir de Estambul, reveló que:

* El 60% de los turcos, tanto hombres como mujeres, opina que las mujeres deben obedecer a los hombres;

* El 33% piensa que las mujeres merecen ser golpeadas;

* El 44% piensa que los restaurantes deben permanecer cerrados durante el ayuno en Ramadán;

* El 81% se identifica como “devoto religioso”; y

* El 60% cree que deberíamos involucrar más hechos religiosos que hechos científicos en nuestras vidas.

Desde que asumió el poder en noviembre de 2002, el Sr. Erdogan ha luchado contra el régimen secular de Turquía y ha desafiado las leyes que separan estrictamente la religión de la política y la esfera pública. Su popularidad creciente, especialmente entre los turcos observantes, le ha permitido vencer al secularismo mediante caminos democráticos. Sin embargo, la reciente desaparición del secularismo turco también ha revivido los genes políticos del Sr. Erdogan, que datan de comienzos de la década de 1970, cuando era un militante islamista. “Ahora comprendo a Hitler!” era un lema popular durante las manifestaciones pro-Palestina que atraían a miles de personas con la ideología del Sr. Erdogan, la “Visión Nacional”. Aunque el Sr. Erdogan manifestó que terminó con ese pasado, su sentimiento anti-israelí se reencarnó cuando, primero, construyó una relación con Hamás a mediados de los 2000 y, luego, cuando exclamó en la cara del Sr. Peres, en 2009: “Ustedes (los judíos) saben bien cómo matar”.

Más tarde, el Sr. Erdogan dijo que “llamarlos (Hamás) terroristas sería irrespetuoso para la voluntad del pueblo palestino”. Mediante esa afirmación, se alió oficialmente a la organización cuyos estatutos, proclamados en 1988, llaman a la creación eventual de un “Estado islámico en Palestina, en lugar de Israel y los territorios palestinos, y la desaparición o disolución de Israel”.

Mientras tanto, el gurú de la política exterior del Sr. Erdogan, el Ministro Ahmet Davutoglu, nunca oculta su sueño: “Algún día rezaremos todos juntos en la Mezquita de Al-Aqsa, en la capital palestina Al-Quds (Jerusalén)”. Este pensamiento tiene muchos adherentes entre los “Nuevos Turcos” que presumen con orgullo combinaciones variadas de nacionalismo étnico y religioso y, a veces, pensamientos antisemitas. Durante las celebraciones de Al-Quds de este año en Londres y Estambul, miles sostuvieron las banderas amarillas del Hezbolá, con el famoso emblema del fusil.

La variedad de pancartas en Londres incluían: “Muerte a Israel”, “Israel, tus días están contados”, y “Por la paz del mundo, Israel debe ser destruida”. Una pancarta común en Londres - Estambul era “Todos somos Hezbolla”, y una pancarta que sólo se vio en Estambul decía “El ejército de Muhammad está regresando/llegando”. Y aquí se detalla cómo un manifestante en Estambul le hablaba a la muchedumbre: “El mundo se está acercando a un día maravilloso para ajustar cuentas [con Israel/los judíos]... la desaparición de Israel está cerca... Si vamos a hablar de la liberación de Al-Quds, en primer lugar debemos hablar de la aniquilación de Israel”. Irónicamente, esos eran los lemas que los gobernantes turcos habían mostrado en pancartas años atrás, antes de que se convirtieran del Islamismo militante al “Islamismo furtivo”. Es posible que ya no lleven las pancartas, pero las mismas palabras están grabadas en sus corazones.

El año pasado, el Ministerio de Obras Públicas presentó un anteproyecto de ley, presumiblemente en un esfuerzo por facilitar las restricciones y la burocracia respecto de la compra de propiedades por parte de extranjeros. El anteproyecto facilita todas las restricciones sobre la compra de tierras, para atraer la inversión extranjera. Sin embargo, prohíbe la venta de propiedades a ciudadanos israelíes y griegos; y favorece a los iraníes, sirios, sauditas y los nativos del Golfo exceptuándolos del límite de superar los 99.000 m2.

Del mismo modo, el riesgo más duradero y a largo plazo asociado con las relaciones turcas-israelíes no radica en las discusiones de gobierno a gobierno, sino en la afinidad que los turcos más conservadores sienten cada vez más por la retórica pro-Palestina y anti-Israel del Sr. Erdogan. El riesgo está en la inyección sistemática de sentimientos islamistas sobre Israel en las mentes de los turcos más jóvenes y comunes, especialmente en los últimos dos años y medio. En la diplomacia hay altibajos, pero la opinión pública a menudo es persistente respecto de cambiar imágenes y prejuicios pre-codificados.

En 2009, antes del incidente del Mavi Marmara, se suspendió un partido de básquetbol entre Turk Telekom y Bnei Hasharon antes de que comenzara. Durante el precalentamiento, fanáticos turcos arrojaron objetos a los jugadores del equipo visitante y gritaron “Muerte a los judíos”, mientras hacían flamear banderas palestinas. En 2010, un partido de vóley femenino en Ankara, entre las selecciones nacionales de Israel y Serbia, tuvo que jugarse sin espectadores para evitar una especie de “Munich turca”.

En abril de este año, se prohibió la participación de un grupo de ciclistas israelíes en el Tour de Isparta 2011 luego de que los equipos sirio e iraquí amenazaron con retirarse de la competición. A fines de mayo, Cameri, una destacada compañía teatral israelí, se vio forzada a cancelar una función en Antalya, porque manifestantes planeaban interrumpir la obra. A principios de junio, se canceló un concierto de un premiado músico israelí, Yuval Ron, en Estambul, debido a amenazas por parte de la “organización de ayuda humanitaria” que había encabezado la flotilla del Mavi Marmara el año anterior. También este año, el músico de jazz, Itamar Erez, y su conjunto se vieron obligados a cancelar un fin de semana de espectáculos en Estambul debido a las amenazas de manifestantes pro-islámicos. Y más recientemente, durante un partido de fútbol entre el Besiktas de Estambul y Maccabi Tel Aviv por el campeonato de fútbol europeo, en un momento el narrador gritó excitado, “Pueden tener sus Herons (aviones no tripulados usados para la reunión de inteligencia militar), pero nosotros tenemos a nuestro Hugo Almeida (goleador portugués del Besiktas que marcó dos goles)...” Nada de eso fue una coincidencia.

En enero, Polat Alemdar, el personaje turco que equivale a James Bond más Rambo más todos los demás personajes heroicos, regresó a los cines con “Valle de Lobos: Palestina”. Coincidentemente, debutó un día después del Día Internacional de Conmemoración del Holocausto. En la película, Alemdar emerge de una serie de enfrentamientos sangrientos para ubicar y matar al comandante israelí que ordenó la toma del Mavi Marmara (en una escena particularmente infantil, un soldado israelí le pregunta a Alemdar por qué vino a Israel, y él responde: “No vine a Israel, vine a Palestina!”).

Las cifras de las boleterías muestran que en las primeras 20 semanas desde su estreno, el 28 de enero, más de 2 millones de turcos vieron “Valle de Lobos: Palestina”, lo que la convirtió en la tercera película más popular del año y generó más de $10 millones en ganancias. Estas cantidades no incluyen las exhibiciones privadas ni las ventas de DVDs.

No debería ser muy difícil imaginar que uno de los jóvenes espectadores de la película, que aplauden a Alemdar y maldicen a los “israelíes sedientos de sangre”, sea el primer ministro de Turquía en 20 años u ocupe el actual lugar del Sr. Davuto?lu. Tristemente, con la transformación social que ha sufrido el país, el turco marginal, islamista y anti-israelí/judío de la década de 1970 se ha convertido en el turco promedio del 2011.

Hay una razón, muy buena por cierto, por la que los manifestantes occidentales que desean denunciar las políticas israelíes corean lemas políticos en las manifestaciones, mientras que los manifestantes turcos (y árabes) casi siempre corean himnos del Corán y lemas Islámicos. Los turcos pueden ser demasiado tímidos para llamar un gato por su nombre. Pero yo tiendo a llamar las cosas por su nombre. Esta es una guerra religiosa, y uno tiene que ser islamista, no sólo musulmán, para adherirse. De otro modo, ?por qué muchos turcos piensan que el hombre que ayudó a los norteamericanos a matar a Osama Bin Laden fue un “traidor”? Bin Laden, entre otros, fue la mente maestra detrás de los bombardeos a Estambul en 2003, cuyos blancos fueron dos sinagogas, bancos y civiles, y que provocaron la muerte de más de 50 turcos musulmanes. ?Por qué los turcos, después de ocho años de haber enterrado a sus muertos, encuentran virtudes en la red sangrienta de Bin Laden? Quitemos la timidez, y debajo brillará un destello de la Jihad furtiva, como un Kalashnikov pulido a nuevo.

Desafortunadamente, no parece haber una panacea para días mejores en el futuro predecible. Revertir la marea hostil puede tomar varias décadas y no hay una indicación razonable por la que se produzca un cambio. El Sr. Erdogan y otros han optado minuciosamente por dar una paliza a Israel para obtener ganancias políticas sólidas sin costo alguno. Lo seguirán haciendo mientras permanezcan inmunes frente al pago de un precio político.

ISSN: 1022-9833

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