A diez años de la Primavera Árabe: ¿Nuevo o antiguo orden en Medio Oriente?

La región del Medio Oriente se caracteriza por la variedad de eventos y acontecimientos geopolíticos y religiosos a lo largo de la historia, los cuales conducen a las sociedades de la zona a adaptarse o cambiar según la época. El último de estos, del cual seguimos comprendiendo sus consecuencias y efectos hasta el día de la fecha, fue la primavera árabe (2010). Como resultado, podemos destacar el gran “terremoto” sufrido en la escala de valores de los millones de ciudadanos de los distintos estados actuales que forman el Medio Oriente. 

Los sin fines de conflictos o los últimos tratados (acuerdos de Abraham – agosto 2020) de la región son también productos de la Primavera Árabe. De esto podemos comprender que todavía no se ha podido fijar un nuevo orden en la región después de la Primavera Árabe. Más aún, la separación de la región en los distintos “bloques”, en donde cada uno buscará poder implementar su ideología en todo el territorio, ha aumentado la variedad de conflictos en la zona (dentro y fuera de los estados). La función de las potencias (Estados Unidos, Rusia y China) ha sido clave para la creación de estos bloques, con el fin de seguir influenciando y cuidar así sus intereses. En la ultima década podemos destacar el paso de tres presidentes en los Estados Unidos (Obama, Trump & Biden), donde tanto los demócratas como los republicanos empiezan a entender que el Medio Oriente pasa a ser secundario en su política internacional. Esto dará lugar a las otras potencias a involucrarse más en la región. Tal vez tendríamos que preguntarnos ¿Qué cambios podría traer la desvinculación de los Estados Unidos de la zona? ¿Podrá esto traer un nuevo orden? 

Bloques actuales en Medio Oriente

La primavera árabe logro quebrar y cambiar la realidad dentro de los países de la región, pero por sobre todo las sociedades pudo finalmente enfrentarse a las elites las cuales no daban respuesta a los problemas básicos: pobreza, corrupción, igualdad de derechos, dependencia de ayuda externa o de su producción de petróleo crudo. Diez años después no solo vemos que estos mismos problemas siguen vigentes, sino que aún más han sido agravado debido al COVID-19. Pasada una década de la primavera árabe podemos clasificar los estados que componen el Medio Oriente en tres grupos: Estados con conflicto internos o guerras civiles como el caso de Siria, Libia y Yemen; Estados en donde siguen vigentes las manifestaciones sociopolíticas en masas, como podemos observar en el Líbano, Irak, Argelia y hasta en Irán. Por ultimo los Estados “estables”, como por ejemplo Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Egipto, Jordania y países del norte de África como Sudan. Esto nos lleva a preguntar si realmente han sufrido cambios los países de la región o si estamos en algún proceso de transición antes de llegar a un nuevo orden. 

A raíz de la primavera árabe podemos observar la formación de distintos bloques en la última década, los cuales influyen directa e indirectamente en toda la región. Cada uno de estos intenta imponer, fijar su política, lo que conduce a choques y enfrentamientos (bélicos por sobre todo). La lucha ideológica y política es lo que marca el “ritmo” del Medio Oriente y su actual inestabilidad. Los conflictos entre estos están lejos de llegar a un final, y será fundamental  el papel que jueguen las potencias en la región no solo para la configuración de los bloques, sino también para la estabilidad dentro de los mismos Estados del Medio Oriente. Podemos caracterizar cuatro importantes bloques:

Bloque Iraní: Liderado por la Republica Islámica de Irán, junto a sus milicias chiitas en Libano (Hezbollah), Yemen (Houthi), Irak (FPM1), células chiitas dentro de Siria y el apoyo de la Yihad Islámica Palestina en la franja de Gaza. La mayoría de estos reconocidos como grupos terroristas por parte de la Unión Europea, Estados Unidos, Inglaterra y Israel. Este bloque llamado también como el “radical” o agresivo de la región, ha sufrido distintos golpes en los últimos años, los cuales han limitado su expansión en la zona. Desde las sanciones económicas por la presidencia Trump, los cuales siguen vigentes por parte del nuevo gobierno de Biden, hasta los asesinatos selectivos de Qesem Soleimani y Mahmud Ahmadineyad. Este bloque busca llevar a cabo un cordón chiita desde la capital Teherán, pasando por Irak, Siria, y Líbano. Aún más, Irán busca poder seguir con su proyecto nuclear y poder brindar esta tecnología a sus demás aliados de la región. Demas está decir que es algo que cambiaría por completo el balance de las fuerzas en el mundo. No solo presenta una amenaza para el Estado de Israel, sino que también para los demás bloques que componen la región. El rol de los Estados Unidos será esencial para que el programa nuclear no se lleve a cabo, por lo que el nuevo gobierno de Biden buscará llegar a un nuevo acuerdo, parecido y con mejoras del ultimo JCPOA firmado en el 20152. Por su parte Irán no esta en apuros por volver a un acuerdo similar el cual limite su proyecto nuclear. A raíz de esto podemos empezar a notar un acercamiento a este bloque por parte de China3, la cual intentará de a poco influir más en toda la región. 

Bloque Yihadista: Aunque no podamos ver o describir como un bloque con gran presencia, es importante destacar que los grupos radicales Yihadistas, también intentan imponer su ideología en la región. Grupos como Al-Qaeda, o ISIS, siguen estando presentes tanto en el norte de África como en los demás Estados de la zona. Estos mismos, impulsados por la inestabilidad de la región, sumado a la primavera árabe en el 2010, tuvieron y podrán tener nuevamente escenario para llevar a cabo su ideología. En los países donde observamos nuevamente levantamientos populares, es donde podrían estos grupos hacerse presente y así poder volver a tener influencias en ellos. 
Bloque de los Hermano Musulmanes: Este bloque sunita surgido en los últimos años se basa en la ideología de los hermanos musulmanes la cual surgió en Egipto en los años 20’ del siglo pasado. Turquía es la nación la cual intenta exponer e imponer esta ideología en la región, acompañada de su gran patrocinador Qatar. Otro referente dentro de este grupo es Hamas, el cual gobierna en la franja de Gaza. Este es calificado como grupo terrorista por Estados Unidos, Israel, Canadá y la Unión Europea, mientras que otros Estados califican solamente al brazo armado de este como grupo terrorista (Reino unido, Australia, Paraguay). El avance de Irán en su proyecto nuclear y la amenaza que esto genera a la región ha abierto nuevos canales de comunicación entre este bloque (sunita) y el bloque moderado (sunita), liderado por Arabia Saudita. Además, podemos destacar las relaciones y diálogos entre Israel y Qatar, vinculados a la situación de Hamas en la franja de Gaza.

Bloque Moderado: En este bloque podemos observar a Arabia Saudita, como la gran nación que fomenta una estabilidad a través de intereses económicos en comunes. Junto a los Emiratos Árabes, Bahréin, Egipto, Jordania, Sudan, Marruecos e Israel. El factor en común que tienen estos Estados es la ayuda de la misma potencia, los Estados Unidos. La primavera árabe, produjo un “terremoto” en la escala de valores de los países árabes región, pero durante la ultima década sumado al apoyo de los Estados Unidos e Israel, por intereses mutuos, se pudo formar un bloque estable, fuerte, el cual fomente la apertura de nuevos acuerdos económicos y con esto poder hacer frente a la amenaza del bloque radical, Irán. Los acuerdos de Abraham firmados en agosto del 2020 entre Israel, Bahrain, y Emiratos Árabes y el llamado a una normalización entre Israel-Sudan-Marruecos, son claros ejemplos de esto. También durante la crisis del COVID-19, podemos ver una gran cooperación dentro del bloque. Lo que tal vez realmente preocupe a este bloque es la política de la gran potencia, Estados Unidos, la cual intenta ya más de una década poder “alejarse” del Medio Oriente. ¿Será por esto por lo que la potencia alienta también a los acuerdos? ¿Como podrá este bloque hacer entender al nuevo gobierno de Biden, la importancia de frenar o estropear el proyecto nuclear de Irán? Por otra parte, vemos como los Estados Unidos intenta volver a la mesa de negociación con los iraníes para llegar a un nuevo acuerdo. ¿Esto podría también hacer que el bloque moderado, deje de lado a Israel e intentase a acercar a Irán? Tendremos que esperar para poder contestar estas preguntas. Lo que si podemos deducir, es que el mundo árabe ha comprendido que no puede esperar más por una solución para el conflicto palestino-israelí. Las alianzas en la región dentro del bloque son aún más importante para generar una mejor estabilidad. Los palestinos, la OLP, entienden que han perdido el veto y de a poco empiezan a comprender ellos mismos las oportunidades y beneficios que podrían llegar a conseguir al ser parte de este bloque para un posible estado palestino el día de mañana. 

Como hemos mencionado antes, todavía estamos viendo las consecuencias de la primavera árabe, y no se ha podido fijar un nuevo orden en el Medio Oriente. Este es tan cambiante y dinámico, lo cual genera encuentros o enfrentamientos constantemente. Si podemos ver y analizar una continuidad de los enfrentamientos entre los distintos bloques, especialmente entre los moderados y el bloque iraní. Ya sea de forma directa, o través de sus milicias en la región. 

Los Estados Unidos en Medio Oriente

Desde la guerra fría que Estados Unidos entiende la importancia de su presencia en la región del Medio Oriente. Esto mismo se da por los intereses que tiene en la zona, y el cual durante las últimas décadas ha encontrados socios naturales que cuidan de estos: Arabia Saudita, Israel, Egipto, entre ellos. Pero lo que tenemos que preguntarnos es si en el siglo XXI, quiere realmente seguir con su gran presencia en la región. Desde hace ya más de diez años y con tres cadencias presidenciales (Obama, Trump y Biden), Estados Unidos pone al Medio Oriente como algo “secundario” en su política externa. Entonces, ¿cómo es que no se ha podido desprender de la región? Hace ya más de una década vemos una postura muy diferente en Washington con respecto al Medio Oriente. Líderes y la misma sociedad en los Estados Unidos, expresan de una manera simple y sincera que el Medio Oriente ya no es “tan importante” como tal vez lo fue en su momento. Esto dará lugar a que los últimos presidentes y el actual, quieran implementar proyectos para dejar la región de una manera estable, algo que no es habitual en ella.

Desde la primavera árabe podemos ver como una especie de paradoja de la potencia en la región. Por un lado, alentó (presidencia de Obama) los cambios dentro de los Estados árabes, pero por otro parte, no podía desprenderse y no interferir en la casi anarquía que se hacía presente en la zona como consecuencia de la misma primavera. Además, hay que decir que esto podía interferir y perjudicar sus intereses. Años más tarde, su involucramiento en la lucha contra grupos yihadistas islámicos como Al-Qaeda o el ISIS. Paralelamente, la interminable competencia con Rusia, la cual está muy involucrada en la región. Si se diera el caso que los Estados Unidos retirasen sus fuerzas militares en la zona, daría lugar a que Rusia se establezca aún más en toda la zona. Tampoco puede abandonar a sus aliados de la región. Con estos tiene una gran y rica comunicación. Salir por completo de Medio Oriente podría también debilitar a sus aliados y hasta irrumpir con sus propios intereses. Como se explico anteriormente, la división de los bloques hace que los Estados Unidos tenga un papel fundamental para el debilitamiento o fortalecimiento de estos. Los acuerdos de Abraham y las normalizaciones con Israel son fomentadas para que sus aliados, el bloque moderado, pueda hacerse más firme contra el bloque iraní. 

La vuelta de los demócratas al gobierno trajo consigo nuevamente la idea de apostar todo por el campo diplomático. El ejemplo más reciente de esto se observa con el proyecto nuclear de Irán . La potencia cree que a través de un nuevo acuerdo o similar al anterior, podrán limitar nuevamente dicho programa. Cabe destacar que los Estados Unidos entiende por completo lo que esto podría traer o generar. Por eso, su intención de reclutar a más potencias y Estados para apoyar a un nuevo tratado. Lo que no podemos deducir es si comprende que apostar solamente al campo diplomático en Medio Oriente dará esto lugar a nuevos diálogos o acuerdos. ¿Será que existe una brecha entre lo que Washington piensa hacer más de una década con respecto al Medio Oriente, y lo que sucede realmente en la región? ¿No estamos viendo una paradoja entre lo que quieren, pero lo que no se puede llevar a cabo? Si es esto cierto, ¿por qué apostar por los dos bloques (moderados e iraní)? Tal vez sea esta brecha lo que hace que las demás potencias, Rusia y China, se puedan acercar más a la región y con esto influir aún más dentro de los Estados y, por sobre todo, en cada uno de los bloques. También podemos preguntarnos: ¿por qué los Estados Unidos tiene que estar involucrado en todo lo que pasa en Medio Oriente? Pero ¿qué pasaría si esto no sucediera? 

Conclusiones

Cumplido una década de la primavera árabe, seguimos siendo testigos de sus consecuencias en toda la región. No solamente dentro de cada uno de los Estados, sino que también a través de la formación de los bloques y el rol de las potencias. Las diferencias ideológicas de los bloques hacen que estos continúen en conflicto. Por esto, hasta que estos no puedan llegar a un acuerdo en conjunto, o que la región se convierta en un solo bloque, no veo alguna una estabilidad política rígida en el Medio Oriente. Más aún, los problemas surgidos en la primavera árabe sumado a la crisis del COVID-19, siguen agravándose en la mayoría de los Estados que todavía no han podido encontrar su equilibrio interno. Si veo una continuidad de cooperación dentro del bloque de los moderados. Recientemente se abrió la Embajada de los Emiratos Árabes en Israel. 

Con respecto a la función de los Estados Unidos, creo que es momento de generar nuevos diálogos y cambios. Esto lo podemos ver tanto en los acuerdos de Abraham, como también por parte de los Estados árabes moderados, los cuales entienden que se debe continuar a pesar de no haber llegado a una solución entre israelíes y palestinos. Por otra parte, los líderes en Washington tendrán que comprender que entre lo que uno quiere, y con lo que uno se encuentra siempre hay una brecha, aún más en el Medio Oriente. A favor de los caminos diplomáticos, pero también tener en cuenta las intervenciones militares, o políticas de disuasión, así como se hizo contra el ISIS. Resultará difícil poder satisfacer a todos sus aliados y paralelamente poder limitar a Irán en su programa nuclear. Israel tendrá también que “aprender” nuevamente a hablar el lenguaje demócrata si querrá seguir su gran relación con la potencia (de esto dependerá del resultado de las elecciones internas en Israel). También, será muy complicado dejar la zona sin perder algún tipo de interés por la presencia de las otras dos grandes potencias: Rusia y China. 

El Medio Oriente tiene a mi entender tres grandes características, que siempre estarán presentes. La primera es la inestabilidad, la segunda el cambio (generado por la inestabilidad) y la última, los encuentros o desencuentros generados por los cambios. La primavera árabe, la diversidad de los bloques y por último el COVID-19, han alimentado a estas características. Lejos estamos de entrar en algún nuevo orden de la región. ¿Será que siempre estuvimos en el mismo?


Notas

Las Fuerzas de Movilización Popular
2 Plan de Acción Integral Conjunto: Acuerdo firmado en el 2015 entre Francia, Reino Unido, Alemania, Rusia, Estados Unidos y la Unión europea – Con el propósito de contemplar el proyecto nuclear de Irán. 
3 https://www.nytimes.com/2021/03/27/world/middleeast/china-iran-deal.html

ISSN: 1022-9833

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