La migración judía en Ecuador. Ciencia, cultura y exilio. 1933-1945

Entrevista a Daniel Kersffeld, autor del libro

¿Cuáles son los aspectos más destacados de su libro? 

El libro es una investigación en torno a la migración judía qué se produjo en Ecuador entre 1933 y 1945, aunque se focaliza principalmente entre fines de la década del treinta y principios de la del cuarenta, ya que fue en este corto período de tiempo cuando se produjo la llegada de la mayor cantidad de judíos provenientes de Europa. 

Si bien la mayoría de judíos provino de Alemania, también hubo otros que llegaron desde Austria y Checoslovaquia y, en un número menor, también de Hungría, Polonia, Rumania y Rusia. Un caso aparte lo constituyó la llegada de un conjunto de judíos italianos. En todo caso, los factores que dieron lugar a este proceso migratorio fueron la Noche de los Cristales Rotos y la aprobación de las Leyes Raciales en Italia, ambos ocurridos en 1938, y finalmente el comienzo de la Segunda Guerra Mundial en 1939. 

De ese universo de judíos inmigrantes que se iban estableciendo en el país, me interesó analizar la llegada de un grupo de científicos y artistas, hombres y mujeres, que por su altísimo nivel y su importante número de algún modo le dio una identidad y una fisonomía muy particular a la comunidad original de judíos en Ecuador.  


¿En qué sentido estos científicos y artistas aportaron a la modernidad de un país como Ecuador?

Cuando los inmigrantes judíos llegaron al Ecuador, se encontraron con un país que en muchos aspectos todavía seguía siendo cerrado, poco receptivo hacia corrientes y visiones creadas en Europa, y donde todavía dominaban apreciaciones conservadoras y pueblerinas. 

La presencia de estos inmigrantes judíos favoreció una apertura como nunca antes se había producido en el país. Tanto dentro de los que ya estaban como dentro de los que llegaban se fue forjando una nueva identidad, como siempre ocurre en aquellas sociedades que, por distintos motivos, reciben a colectivos extranjeros en un corto período de tiempo. 

Así, en el país se generaron nuevos valores basados en el cosmopolitismo, en la tolerancia y sobre todo en la aceptación de un “otro” que, en este caso, resultaba tan diferente. Para los que llegaban, en cambio, se forjó de manera radical la conciencia del “exiliado” y, para aquellos que eran asimilados y plenamente integrados a sus sociedades de origen, prevaleció la cultura del judío de la diáspora, situado ahora en un país andino del que muchos, incluso, no habían tenido ninguna referencia hasta entonces. 


¿Cuáles fueron las principales innovaciones de los judíos científicos y artistas que llegaron al Ecuador en estos años? 

Un factor importante que hay que tomar en cuenta es que un conjunto importante de los inmigrantes judíos que llegaron al Ecuador eran profesionales y académicos altamente reconocidos en sus países de origen, sobre todo, en Alemania, Austria e Italia. Al momento de llegar a Ecuador varios de ellos habían publicado libros y artículos científicos en revistas internacionales, o habían estudiado arte y expuesto sus obras en espacios culturales de gran importancia. 
Por ello, las aportaciones en Ecuador fueron enormes y en distintos campos y disciplinas. En algunas áreas del conocimiento hubo un salto cualitativo frente a lo que existía antes, e incluso la presencia de estos inmigrantes sirvió para crear y explorar nuevas líneas de investigación.

Por sólo mencionar algunos ejemplos, el arribo al Ecuador de un grupo apreciable de médicos judíos favoreció el estudio de la endocrinología, la ginecología y la práctica inicial de la radiología. Por primera vez se dictaron cursos de veterinaria en la universidad. Un número creciente de ingenieros desarrolló carreteras y puentes en el país, incluso, en zonas casi inexploradas como en la selva amazónica. Hubo arquitectos, que eran también artistas, que diseñaron buena cantidad de edificios públicos en el país y fueron pioneros en lo que luego se denominaría como “planificación urbana”. 

Desde el campo del derecho se abordaron los derechos de autor a partir de uno de los máximos especialistas en este tema a nivel mundial. Gracias a otro inmigrante judío se inició en el país lo que hoy podríamos considerar como “periodismo de investigación”, a partir de sus investigaciones sobre actividades encubiertas del nazismo en Ecuador. 

Y desde el campo artístico y cultural también se produjo un avance notable gracias a la presencia en el país de discípulos de algunos de los más renombrados artistas del período entre las dos guerras mundiales, así como también hubo editores y escritores que pudieron dar a conocer sus trabajos a nivel internacional gracias a sus contactos con personalidades de la época como Alfred Kerr y Thomas Mann.


¿Cuál ha sido el principal legado de este conjunto de inmigrantes judíos en Ecuador? ¿Hubo algún impacto de esta inmigración para el contexto de América Latina?

La herencia es enorme y puede verse en aspectos diversos del Ecuador y de la vida cotidiana de los ecuatorianos. Podemos percibir este legado en la universidad; en edificios históricos de Quito y Guayaquil; en el estadio olímpico de Quito; en la obra de un conjunto de artistas judíos, tanto escritores como escultores y pintores; o bien en los productos farmacéuticos que todavía hoy se consumen en el país elaborados por la empresa LIFE, fundada a fines de los años ’30 por un grupo de judíos científicos italianos. 

En todo caso, creo que también es importante remarcar que mi libro, si bien se centra en la especificidad del caso ecuatoriano, puede ser analizado a la luz del proceso más amplio de la inmigración judía hacia América Latina. En este sentido, no podemos negar que el desarrollo científico del Ecuador en los años cuarenta y cincuenta (por ejemplo en la farmacéutica, la biología y la química), contribuyó a dinamizar otros procesos similares en los países andinos e, incluso, también en Centroamérica y hasta en algunos países caribeños.  

ISSN: 1022-9833