Crímenes de Honor entre el Derecho Internacional de los Derechos Humanos y Relativismo Cultural

Introducción


Los Crímenes de Honor abarcan una variedad de actos de violencia contra las mujeres, cuya justificación se atribuye a un orden social que afirma exigir la preservación del honor familiar o conyugal , en otras palabras, los Crímenes de Honor pueden definirse como la violencia contra mujeres justificada como la preservación del honor familiar o conyugal.  Aquellas mujeres que se rehúsan a contraer matrimonio con el hombre que su familia designe, que se enamoran de otro hombre, tienen relaciones extramatrimoniales, incumplen el código de vestimenta, o se divorcian, son vistas como transgresoras de los límites del comportamiento sexual apropiado.  En consecuencia, el honor se usa para controlar la vida de las mujeres, quienes no tienen la libertad de determinar sus propias elecciones. Además, como claramente señala Coomaraswamy (2005): “El honor es visto como residente en el cuerpo de las mujeres”.  Los llamados Crímenes de Honor son la más horrenda manifestación de violencia en contra de las mujeres.

Las normas  de Derecho Internacional de los Derechos Humanos,  tienen como objetivo garantizar a los individuos en la protección de sus derechos y libertades fundamentales. En consonancia, esto requiere que los estados sean cuidadosos en proteger a las mujeres y niñas de la violencia, pero, el nivel de protección varía localmente con cada legislación pero, desafortunadamente, las normas de costumbres y religiosas, y las autoridades tienen un enorme control sobre la sociedad. Los Crímenes de Honor son considerados prácticas tradicionales y culturales dentro de la familia, lo cual pone a mujeres y niñas en el mayor riesgo físico,  de hombres que les son conocidos, y en ocasiones de su propia  familia.

Bajo la base de las costumbres, tradiciones y religión, los Estados no tienen responsabilidad en las violaciones de los derechos de mujeres y niñas, por lo que no hay muchas posibilidades de hacer cumplir los Derechos Humanos Internacionales.

 Los instrumentos internacionales en cuanto a los derechos humanos de las mujeres han tenido éxito en  impactar y crear conciencia del hecho de que las mujeres son, sin lugar a dudas, las víctimas primarias de los Crímenes de Honor. Sin embargo, existe un conflicto entre las normas  de Derechos Humanos Internacionales y el relativismo cultural dentro de los países apegados a la tradición y cultura. 

Cuando la tradición y la cultura se sitúan en el centro de la discordia, ¿puede el Derecho Internacional de los Derechos Humanos ayudar a mejorar la legislación local a proteger a las mujeres de la violencia?

La primera parte de este trabajo examinará el tema de los Crímenes de Honor en su magnitud, alcance y significado y la legislación internacional existente al respecto. Los casos de Pakistán y Jordania se usarán para comprender si ha habido progreso en el tratamiento de los Crímenes de Honor en la legislación local. 

La segunda parte examinará un acto de violencia en particular dentro del contexto de los Crímenes de Honor – la Mutilación Genital Femenina (MGF). En esta parte del estudio, se discutirán varios temas del entorno de la MGF: ¿Es la MGF un Crimen de Honor? ¿Cuáles son los enfoques internacionales y tradicionales/culturales en este tema? ¿Está cambiando la práctica de la MGF?

A lo largo de todo el trabajo me referiré a la interacción entre las mujeres y la cultura y el laborioso intento del Derecho Internacional de los Derechos Humanos de cambiar normas sociales que parecen ser incambiables.


Honor: Significado y Alcance

Los Crímenes de Honor se basan en el concepto de “honor”. El honor es un concepto complejo que ha existido a lo largo de toda la historia. En Europa, por ejemplo, este concepto estaba asociado a acciones nobles tales como el duelo entre hombres.  El honor se asocia también a la monarquía: de hecho, el monarca siempre ha sido considerado como la “fuente de honor” y en nombre del honor se han otorgado recompensas y títulos. Además, el honor se puede encontrar en los llamados “códigos de honor”  . Éstos están formados por un conjunto de principios y reglas que gobiernan una cierta comunidad – son frecuentemente usadas en los círculos académicos – y definen lo que constituye el comportamiento honorable dentro de la comunidad. Quienes violan tales códigos de honor son sancionados. 

Recientemente, el concepto de honor ha adquirido otro significado: honor es el motor que lleva a hombres y familia a cometer actos de violencia contra las mujeres por razones triviales y descabelladas, tales como tener amigos varones, enamorarse, ayudar a un compañero de trabajo, querer divorciarse y no respetar los códigos de vestimenta, entre otros. En nombre del honor de la familia, niñas y mujeres  pasan del control del padre a la autoridad del marido que les fue elegido. De esta forma, el honor sirve para definir lo que significa ser mujer y “la sexualidad de la mujer se sitúa en el centro mismo del dilema.”  

Para poder comprender el alcance de los Crímenes de Honor es necesario definir la diferencia entre “Crímenes de Honor” y “Asesinatos de Honor” y la diferencia entre “Crímenes de Honor” y “Crímenes de Pasión”. Un asesinato de honor es un homicidio cometido en nombre del honor, mientras que un Crimen de Honor es una variedad de actos violentos cometidos en nombre del honor,  tales como matanzas, quemaduras con ácido, violaciones grupales, y lapidaciones, entre otros. Los Crímenes de Honor difieren de los Crímenes de Pasión en dos elementos: el papel de la mujer y el acto de violencia.  En los Crímenes de Honor, es esencial el papel de la mujer – la víctima – que debe actuar de acuerdo al código de conducta que es socialmente aceptado en su entorno mientras que en los Crímenes de Pasión las mujeres no tienen necesariamente que mantener una cierta conducta. Además, en los Crímenes de Honor, otras mujeres – como la madre de la víctima – pueden estar involucradas en la planificación y ejecución del crimen. Como tales, los Crímenes de Honor tienden a ser actos colectivos de castigo, mientras que un crimen de pasión tiende a ser un acto de violencia individual.  El honor está, por lo tanto, ligado a la comunidad. 


Derecho Internacional, Soberanía y Derecho Internacional de los Derechos Humanos 

Históricamente, el derecho internacional se ha definido como “el Derecho de los Estados”.  Sin embargo, desde 1945 el Derecho Internacional se ha expandido y ahora su dominio incluye asuntos de Derechos Humanos, prisioneros, refugiados, la migración, el uso de la fuerza y las normas que rigen la guerra.  De la misma manera, “El derecho Internacional define las responsabilidades de los Estados en su proceder los unos con los otros, y la forma de tratar a los individuos dentro de sus fronteras”.  

La Soberanía es un concepto poderoso establecido en el tratado de Westphalia (1648) de acuerdo al cual los Estados tienen dominio sobre sus propios asuntos dentro de su propia área geográfica.  Asimismo, el Derecho Internacional protege la soberanía de una nación no interfiriendo en sus asuntos domésticos. La forma en que la soberanía puede ser limitada es con  tratados. A través de tratados, el derecho internacional puede establecer una variedad de instituciones y doctrinas que protegen a los individuos de las violaciones de los Derechos Humanos.  El Derecho Internacional y los Derechos Humanos Internacionales están interrelacionados. El preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas establece: “...a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de los Estados grandes y pequeños, y a crear condiciones bajo las cuales la justicia y el respeto por las obligaciones emanadas de los  tratados y de otras fuentes del derecho internacional”   Se dice que la Declaración Universal de los Derechos Humanos es el cimiento del Derecho Internacional de Derechos Humanos.    Los Derechos Humanos Internacionales protegen a los individuos en sus Derechos Humanos garantizados. Cuando un país forma parte de un tratado internacional de Derechos Humanos, está obligado por ese tratado a proteger a los individuos de violaciones a sus derechos humanos y asegurarles el completo goce de los mismos.


Las Naciones Unidas y los Crímenes de Honor

Las políticas de las Naciones Unidas en cuanto a la violencia hacia las mujeres estaba generalmente enfocada en la violencia dentro de su familia.  El año 1975 fue declarado por las Naciones Unidas como el “Año internacional de la Mujer” con el objetivo de que las mujeres pudieran participar en la vida política, social y económica de sus países.  En este marco, se realizó una conferencia mundial en Méjico en el mismo año,  en la cual se adoptó un Plan de Acción Mundial, que si bien no se refirió explícitamente a la violencia contra las mujeres, sí hizo referencia a su  seguridad, igualdad y dignidad.  Esta conferencia preparó el escenario para lo que sería, diez años después la Conferencia Mundial de Nairobi.

La Conferencia de Nairobi de 1985 fue la primera vez que la violencia hacia las mujeres surgió como una preocupación: delegaciones holandesas, francesas, griegas y belgas presentaron sus medidas para combatir la violencia hacia las mujeres y plantearon la necesidad de crear estrategias con una visión a futuro para que este combate se vuelva realidad.   La conferencia de Nairobi dio como resultado la Resolución 40/36 (1985) de las Naciones Unidas en cuanto a violencia doméstica y sentó las bases para lo que se llamó la Publicación sobre Violencia contra las Mujeres en la Familia (1989). Esta publicación marcó un cambio en la forma de comprender la violencia contra las mujeres porque mientras que la misma era tradicionalmente concebida como violencia dentro de la familia o violencia doméstica, ahora la violencia contra las mujeres se entendía como una amplia gama de actos de violencia contra las mujeres en la cual la violencia doméstica era solo una forma particular o acto de violencia contra las mujeres. 

Con el fin de crear un instrumento legal internacional que protegiera a las mujeres de cualquier forma de discriminación, la Asamblea General adoptó en 1979 la Convención sobre la Eliminación de toda forma de Discriminación contra las Mujeres (CEDAW por su sigla en inglés). El término “discriminación contra las mujeres” se define en el artículo 1 de la Convención como: “cualquier distinción, exclusión o restricción hecha en base a género que tenga el efecto o propósito de impedir o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por parte de mujeres - independientemente de sus estados civiles, y sobre la base de la igualdad de hombres y mujeres -  de derechos humanos y libertades fundamentales en lo político, económico, social, cultural, civil o cualquier otro campo.   El Artículo 2 llama a los estados a eliminar todas las reglamentaciones, costumbres y prácticas discriminatorias en contra de las mujeres. 

Sin embargo, la importancia y propósito de la CEDAW es colosal; no hay una referencia explícita en la Convención a la violencia contra las mujeres. De hecho, no se hace alusión alguna a la violencia contra las mujeres fuera del Artículo 6 el cual refiere al tráfico de personas y prostitución. Toda la Convención está construida alrededor de los conceptos de la igualdad en estatus socio económicos, la seguridad social, salud y condiciones profesionales para las mujeres (Artículos 10, 11, 12 y 13) así como también en los mismos derechos en lo que refiere al matrimonio y las relaciones familiares (Art.16). Además, la efectividad de la Convención está socavada por el gran número de objeciones hechas por las partes ratificantes, quienes no estuvieron dispuestas a hacer a un lado sus costumbres y tradiciones. 

A pesar de estos inconvenientes,  la Convención sí establece la obligación de todos los Estados Miembros de presentar al Secretario General informes periódicos sobre las medidas legislativas, judiciales y administrativas que han adoptado los países para implementar la CEDAW (Artículo 18). Una vez que los informes son recibidos, el comité de la CEDAW realiza recomendaciones generales y comentarios a los Estados, a fin de lograr la apropiada implementación de la convención. (Artículo 21)

A la luz de estos informes y de las continuas recomendaciones generales, se volvió muy claro que todas las formas de violencia de género (y no solo el tráfico y la prostitución) caen dentro del marco de la discriminación.   Por lo tanto, se adoptó la Recomendación General Nº 19, de acuerdo a la cual la violencia basada en el género “incluye actos que infligen daño o sufrimiento físico, mental o sexual, amenazas de tales actos, coerción y otras privaciones de libertad.(Artículo 6). Más aún, La Recomendación General 19, bajo “Recomendaciones Especiales”, Párrafo 24 (r)(ii) sostiene que  dentro de las medidas que son necesarias para superar la violencia familiar, está la necesidad de una legislación que elimine “la defensa del honor respecto a la agresión u homicidio de un miembro femenino de la familia” (Párrafo 24 (r)(ii)). 

Finalmente, el 31 de enero de 2001, las Naciones Unidas adoptaron la resolución 55/66 en la cual por primera vez se aborda el tema de los Crímenes de Honor. La resolución reconoció “los Crímenes contra las mujeres cometidos en nombre del honor” como un asunto de derechos humanos y que “Los Estados tienen una obligación de ejercer la debida diligencia para prevenir, investigar y castigar a los perpetradores de tales crímenes y dar protección a las víctimas, y que no hacerlo constituye una violación de los derechos humanos. 

Aunque el proceso fue lento, la violencia contra las mujeres y los Crímenes de Honor están ahora en el centro de interés de la agenda internacional y se está convocando a los Estados a cumplir con los derechos humanos internacionales. Sin embargo, las varias objeciones sobre estos temas demuestra que los Estados aún se sienten incómodos cuando se les trata de imponer asuntos de la mujer y la familia, ya que los perciben como asuntos de su propia soberanía, tradición y cultura.  

Los asuntos de familia y las mujeres no deberían ser percibidos como temas de soberanía individual, sino que estos instrumentos de derechos humanos internacionales deberían tener un mecanismo de implementación de los derechos humanos internacionales de las mujeres.


Derecho Internacional de los Derechos Humanos de las Mujeres: Derecho Islámico sobre Derechos Humanos de las Mujeres como ejemplo de esta Interacción.

El relativismo cultural socava la protección de los derechos humanos. Los relativistas culturales sostienen que: “el respeto a la diversidad y las costumbres locales deben ser observadas y las prácticas locales, por más extrañas e incluso dañinas que puedan parecer, deberían recibir mayor comprensión y autonomía de la comunidad internacional” . Por otro lado, la experta en derecho internacional Roslyn Higgins (1991) sostiene que: “los individuos en todas partes quieren la mismas cosas esenciales: tener suficiente comida y refugio; poder hablar libremente; practicar su propia religión o abstenerse de creencia religiosa alguna; sentir que su persona no está amenazada por el Estado; saber que no serán torturados o detenidos sin cargos, y que , si son acusados, tendrán un juicio justo. Creo que no hay nada en estas aspiraciones que dependa de la cultura, religión o grado de desarrollo. ”

En el conflicto entre cultura y tradición,  y los derechos humanos internacionales, siempre hay una contradicción. Los derechos humanos internacionales promueven principios universales tales como el derecho a la vida, a la libre elección y la igualdad, mientras que el relativismo cultural promueve la idea del respeto por las prácticas locales, la cuales, debemos reconocer, son parte del derecho humano a la libertad de expresión. 

Por lo tanto, los derechos humanos internacionales y la cultura y tradición son parte de un ciclo, pero, cuando la práctica de la cultura y la tradición se oponen directamente a los derechos humanos de las mujeres y traspasan los límites de la dignidad y el derecho a la vida, los derechos humanos universales deberían prevalecer sobre la cultura local. La cultura y la tradición pueden privar a las mujeres de sus derechos humanos. 

En el mundo islámico, nos encontramos con la idea de que “el derecho internacional está infectado de una estricta y exclusiva perspectiva occidental,”  y que “todos los valores y principios están culturalmente ligados.” , rechazando la legitimidad de los principios occidentales.

A la luz de estos argumentos, los gobiernos islámicos han invocado sus costumbres y tradiciones como justificación para no cumplir con los instrumentos de derechos humanos internacionales. Además, la Organización de Cooperación Islámica, que es una delegación permanente de la ONU, adoptó en 2009 la resolución 16/3 que promueve los derechos humanos y las libertades fundamentales a través de  “una mejor comprensión de los valores tradicionales de la humanidad en conformidad con el Derecho Internacional de los Derechos Humanos."  La adopción de esta resolución ocurrió bajo la base de que la comprensión de los valores tradicionales puede contribuir a la protección de los derechos humanos y libertades.  La ONG “Mujeres Viviendo Bajo Leyes Musulmanas” reaccionó a esta resolución alegando que, en realidad, “los valores tradicionales” pueden socavar la protección de los derechos humanos de las mujeres cuando justifican prácticas tales como la mutilación genital femenina, asesinatos de honor, abuso conyugal, violencia relacionada a la dote, y apoyan el derecho consuetudinario que niega la igualdad a las mujeres.  

Esta resolución es irónica: ¿Cómo los derechos humanos internacionales protegen a las mujeres en contra de la violencia y ayudan a evitar los Crímenes de Honor si la ONU promulga resoluciones las cuales socavan el Derecho de los Derechos Humanos?

El Islam y la CEDAW

La Sharia, el derecho religioso islámico – basado en el derecho del Corán – es un sistema de reglas y normas de ética que apunta a regir el comportamiento de los musulmanes, especialmente en lo que tiene que ver con derecho familiar y herencia. Para la mayoría de los musulmanes, la Sharia es la real interpretación del Islam.  . De acuerdo a la Sharia, un musulmán que se desvía de la ley islámica – quien en realidad está ejerciendo su derecho a abstenerse de creencias religiosas – merece ser castigado con la muerte.  Lo que es más, en lo que respecta a las mujeres, la Sharia traspasa los límites del Derecho de los Derechos Humanos: bajo el Corán, los hombres tienen ¨qawama¨ – custodia y autoridad – sobre las mujeres.   La consecuencia es que se considera que una mujer o niña que no se comporta de acuerdo al “código de comportamiento apropiado”, - porque se enamoró, o quiere ejercer su derecho a elegir si casarse o no – ha mancillado el honor de la familia y merece ser castigada.

A la luz de esta regla, no sorprende que los países musulmanes hayan invocado el Derecho Islámico y los “valores tradicionales” para objetar los artículos más importantes de la CEDAW  tales como el Artículo 1 y el Artículo 2 – porque claramente, bajo las bases del Derecho Islámico, las costumbres y las tradiciones, los países musulmanes no eliminarán las reglamentaciones que discriminan a las mujeres; así como el Artículo 16 que clama por la igualdad de derechos en lo que respecta al matrimonio y la familia. (CEDAW)

Como resultado, estas objeciones frustran el propósito de la CEDAW y demuestran que en los esquemas de los derechos humanos islámicos, la tradición islámica y los patrones de discriminación femenina existentes están por encima y más allá de los derechos humanos de las mujeres. 

Sin embargo, hay algunas excepciones. A la luz del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, ciertos países musulmanes tales como Pakistán y  Jordania,  han hecho mínimos pero positivos cambios en sus Códigos Penales en su tratamiento de los Crímenes de Honor. 

El caso de Pakistán.

Los Crímenes de Honor han existido en la vida y tradición de Pakistán a lo largo de toda su historia. Pakistán heredó el sistema legal británico, cuyo Código Penal introdujo la noción de “modestia” y “castidad” como parte del concepto de honor. El comportamiento sexual de las mujeres quedó entonces controlado, y las mujeres fueron puestas bajo la tutela del padre, el marido o cualquier otro pariente masculino.  El hombre que mataba a su esposa adúltera era excusado y considerado no culpable bajo la defensa de “grave y repentina provocación”. 

Con el establecimiento de la Corte Federal Shariat en 1980,  se introdujo el concepto de homicidio intencional, pero su castigo no dependía de la seriedad del crimen sino de la relación entre la víctima y el perpetrador, y la prueba de homicidio.    Cuando el agresor confiesa el crimen o hay testigos presenciales fiables, el homicidio está sujeto a qisas,   que en el derecho islámico significa retribución, mientras que cuando no se cumple el requisito de la prueba el homicidio está sujeto al tazir,   que significa castigo, en el derecho islámico.  Ahora bien, el Código Penal Pakistaní exonera de la qisas y el tazir a aquellos agresores que son familiares de las víctimas, tales como padres y abuelos y excluye al marido cuando existen hijos supérstites.  En estos casos solo son castigados con una compensación financiera pagadera a los herederos de la víctima.  No hace falta mencionar, que esta exención otorgada a los familiares de las víctimas vuelve totalmente  irrelevantes las qisas y el tazir,  y son justamente su familia y marido los principales actores del Crimen. Esta exoneración de culpabilidad impide el progreso realizado en el Código Penal Pakistaní, en la inclusión de la figura de homicidio intencional y los castigos de qisas y tazir, y no hace justicia a las víctimas de los Crímenes de Honor. 

Además, el Artículo 307 del Código Penal Pakistaní establece que existen ciertas circunstancias en las cuales las qisas no serán impuestas , sin ofrecer ninguna explicación adicional en cuanto a esas circunstancias, dejando al libre albedrío de los jueces la imposición de las qisas o no.  Este artículo representa una seria violación del derecho humano a tener un juicio justo, sin mencionar que no hace justicia a las víctimas de los Crímenes de Honor. Se puede dar el caso que un juez imponga qisas a un homicidio pero en la apelación el juez convierta la sentencia en tazir o absuelva al agresor. Por lo tanto no hay consistencia en la aplicación de la ley.


Jurisprudencia Reciente en Pakistán y Jordania: ¿Progreso? ¿Esperanza?

En 2001 la Corte Suprema de Pakistán se refirió por primera vez a los derechos humanos de las víctimas de los Crímenes de Honor. .  En Muhammad Akram contra El Estado la corte sostuvo: “En términos legales y morales, nadie tiene ningún derecho ni a nadie se le puede permitir tomar la ley en sus propias manos, quitar la vida de ninguna otra persona en nombre del ‘Ghairat’ (Ghairat significa que la persona que comete el crimen, en este caso un crimen de honor, actuó bajo una grave y repentina “provocación” de la mujer)...Ni la ley ni la religión permite los llamados crímenes de honor, los cuales se consideran como Qatl-i-Amd (asesinato premeditado). Estos actos son violatorios de los derechos fundamentales consagrados en los Artículos 8(1) y 9 de la Constitución”.  

En Jordania, los artículos 340 y 98 del Código Penal han sido los más controvertidos en cuanto a los Crímenes de Honor. El artículo 340: 1) Exime al perpetrador de un Crimen de Honor de la pena criminal en las condiciones especiales de encontrar a la esposa o una de las ilegítimas (una mujer que está en una relación con el perpetrador pero que bajo la ley islámica no se le permite contraer matrimonio con él) en flagrante delito - en el propio acto sexual extramarital - 2) Ofrece atenuantes al hombre que encuentre a su mujer en una “cama ilegítima” lo cual significa encontrarla en una situación que lleve al hombre a pensar que la mujer está teniendo una relación extramarital”. 

Como resultado de esta ley, y cuando el gobierno jordano comenzó a permitir más libertad política en los 90, grupos de mujeres en Jordania comenzaron a trabajar en contra de la violencia doméstica y a reportar a nivel internacional los crímenes cometidos en nombre del honor. El resultado de la combinación de poderes entre los movimientos populares y la presión internacional impulsaron una revisión de la ley, y en el año 2001 el gobierno jordano promulgó una enmienda al artículo 340: La enmienda reemplazó la excusa absolutoria por la reducción de la pena y además extendió el mismo derecho a la mujer que encuentre a su marido cometiendo adulterio. Sin embargo, debido a que el gobierno que promulgó la enmienda era temporal, cuando el parlamento se reunió y las leyes promulgadas durante el gobierno temporal fueron revisadas, la enmienda fue rechazada.   Una vez más, un gobierno islámico se manifestó reacio a mejorar los Derechos Humanos de las mujeres. 

Debido a la controversia en torno al artículo 340 del Código Penal Jordano, el artículo 98 ha sido el artículo más invocado en defensa del atacante de un Crimen de Honor.   Este artículo versa: “Quienquiera que cometa un crimen en estado de extrema ira resultante de un acto ilegítimo (ghayr muhiqq) y peligroso por parte de la víctima se beneficiará de una  justificación atenuante.. 

Como resultado, han habido grandes progresos.  La Corte de Casación (2003) ha aclarado que para que estos atenuantes funcionen, i) El acto ilegítimo cometido por  la víctima debe ser cometido en contra del acusado; ii) Este acto debe ser peligroso y causar un ataque de ira, y el crimen cometido antes del efecto de tal ira; y iii) El acto realizado por la víctima debe ser físico.   Esta estricta interpretación  del artículo ha ayudado a las víctimas de Crímenes de Honor, habiendo la Corte desestimado las defensas de hombres basadas en este artículo  porque la víctima no había participado de  un acto peligroso el cual pudiera provocar al acusador y por lo tanto, el ataque de ira. 

Como se demostró con Pakistán y Jordania, ha habido un progreso gradual en las legislaciones locales en cuanto a su tratamiento de los crímenes cometidos en nombre del honor. Además, se sugiere que ha habido una intención de proteger a las mujeres como víctimas primarias de Crímenes de Honor y en reconocer la inmoralidad de quitar la vida de una mujer en  nombre del honor. Aunque los Estados están aún reacios a hacer cambios significativos  en sus legislaciones locales que cumplan con lo dispuesto por el Derecho Internacional de los Derechos Humanos de la Mujer, se puede decir que aún hay esperanza de un cambio positivo.

En la siguiente parte de este artículo, que se publicará en la próxima edición, vamos a tratar un acto de violencia contra la mujer que cae dentro del rango de los crímenes de honor: La Mutilación Genital Femenina. Su alcance, su tratamiento por el Derecho Internacional, su progreso (o no) en los países en donde se práctica. Un tema por demás polémico en esta interacción entre Derecho y Cultura en donde se da un cruce fascinante entre la esfera pública y la privada: lo social, la cultura, la familia, y el cuerpo de la mujer.

N. del E.: Para ver la segunda parte de este artículo haga click aquí.

CATEGORÍAS: Derechos Humanos
ISSN: 1022-9833

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