La definición internacional de antisemitismo y sus detractores

Publicado originalmente en el Israel Council on Foreign Relations
Traducción: Renée Dayan

El 28 de enero de 2005, el Centro para el Monitoreo del Racismo y la Xenofobia de la Unión Europea (EUMC por sus siglas en inglés), con sede en Viena, llegó a una “definición de trabajo” de antisemitismo que posteriormente fue ampliamente utilizada por la Organización para la Seguridad y la Cooperación Europea (OSCE) en la Conferencia de Córdoba en junio de ese año. Desde entonces, muchos otros organismos han abogado por su uso. La definición de trabajo de antisemitismo (WDA por sus siglas en inglés) de una página (que se reproduce a continuación), se desarrolló como resultado de los esfuerzos concertados de un gran número de institutos y expertos individuales. Aquellos esfuerzos duraron dos años (2003-2004), tiempo durante el cual se elaboraron muchas preguntas sobre los principios y parámetros de la definición.1

A principios de septiembre de 2010, se llevó a cabo en el Memorial de la Shoá en París, el décimo seminario bienal del Instituto Stephen Roth de la Universidad de Tel Aviv. El foco de la reunión de tres días fue “La definición de trabajo de antisemitismo: Seis años después”. A pesar de reconocer las diversas deficiencias del documento de la EUMC los participantes emitieron una declaración instando a todos los interesados a hacer uso de la definición porque ”ubica al antisemitismo en el contexto del mundo contemporáneo, fomenta el análisis coherente del fenómeno y ofrece espacios para reacciones en contra de éste… y podría servir de modelo para futuras definiciones sobre otros males, y como base para el acercamiento y coaliciones entre minorías y grupos étnicos“.2

El 30 de mayo de 2011, el congreso de la Universidad y el Colegio Unión de Gran Bretaña (UCU) aprobó una moción que vehementemente atacaba la WDA. Esa moción hacía un llamado al UCU y a todos los demás cuerpos académicos a distanciarse de la definición, ya que incluía pasajes sobre el antisemitismo camuflajeado como antisionismo. A finales de mayo y durante todo junio, la moción del UCU precipitó un escándalo que envolvió al liderazgo judío local e internacional, a miembros de la academia en todo el mundo, a la Comisión de Igualdad y Derechos Humanos (CEDH) en el Reino Unido y otros. Se enviaron cartas al secretariado de la UCU e integrantes judíos de dicho cuerpo publicaron su renuncia en los medios de comunicación.3 

El 1 de julio, Anthony Julius -un célebre abogado británico-judío y experto en antisemitismo en Gran Bretaña- a nombre de Ronnie Fraser, uno de los miembros que había renunciado, envió una carta abierta para quejarse de la UCU por infringir el Acta de Igualdad de 2010, exigiendo una respuesta a más tardar para el 5 de agosto.4

Antes de analizar lo que estaba detrás de la moción de la UCU y porqué generó tal controversia, debemos examinar el desarrollo de la Definición de Trabajo previo a su adopción por la EUMC, así como algunas deliberaciones del seminario en París. Debemos empezar este trayecto explorando las diferencias entre la WDA de 2005 y definiciones previas de antisemitismo.

A lo largo de las generaciones el término “antisemitismo” –originalmente acuñado en 1879 en Alemania por Wilhelm Marr, el “patriarca del antisemitismo”- fue sucesivamente redefinido de distintas maneras. Esas definiciones reflejaban el tiempo, lugar y la cultura local política y social en la que surgían. No obstante, la multitud de definiciones desarrolladas entre 1879 y 2005 fueron, sobre todo, resultado del trabajo de estudiosos y pensadores independientes, muchos de los cuales recibieron la encomienda de enciclopedias y otros trabajos de referencia.

En su mayoría, estos intelectuales produjeron definiciones de naturaleza académica y teórica. La definición de 2005 fue producto del trabajo de equipos de intelectuales así como de representantes de gobierno e instituciones. En otras palabras, fue un esfuerzo conjunto dirigido a formular una redacción aceptable para todos los participantes, en un momento decisivo en la historia milenaria del antisemitismo. Era la época, no mucho después del surgimiento del llamado “nuevo antisemitismo”, en que se requería de una base práctica para la actividad y legislación internacional.5

Siempre ha sido difícil definir el antisemitismo, ya que la antipatía a los judíos implica una profunda dimensión emocional así como un conglomerado de elementos históricos, religiosos, políticos y económicos. Hay, obviamente, complicaciones inherentes en el mismo hecho de que los judíos no son el único pueblo considerado como “semita” así como en el renacimiento de una entidad política judía en la tierra de Israel.

Tomando todo esto en consideración, es claro que lo que se encuentra detrás del ataque de UCU trasciende el deseo de deslegitimar un documento internacionalmente aceptado.

Los organismos internacionales que previamente se apartaron de cualquier intento para definir el antisemitismo –aun después de la Shoá, cuando se reveló el potencial asesino de la hostilidad antijudía. De 1945 a 1993, con una sola excepción, se abstuvieron de siquiera mencionarlo en acuerdos y tratados. Aun la palabra “racismo” recibió una escasa mención en las convenciones y declaraciones europeas. En cambio, utilizaban expresiones vagas y no vinculantes como tolerancia, igualdad y derechos de minorías.6 Después de la Guerra, todas las naciones evitaron señalar específicamente a perpetradores o a víctimas. Subsecuentes procesos que comenzaron a principios de 1990, hicieron que la evaluación y la definición de antisemitismo se convirtieran en una necesidad europea e internacional.

La primera Guerra del Golfo en 1991 llevó a un pronunciado aumento en un amplio rango de expresiones antisemitas y anti Israelíes. Se culpó a los capitalistas judíos de la privatización y globalización de la economía mundial; millones de inmigrantes y trabajadores de los países pobres del hemisferio sur inundaron los países ricos del norte, y cuando no pudieron ser integrados a las sociedades vertieron su frustración en las comunidades judías locales que estaban bien establecidas.

Mientras tanto, los extremistas de derecha aprovecharon la tensión entre los recién llegados y las sociedades locales para promover su agenda y ventilar sus sentimientos anti-judíos. Los judíos e Israel fueron culpados por las políticas de Washington. Los Estados Unidos se convirtieron en el más fuerte pero más despreciado poder en el mundo, especialmente ante los ojos de muchos musulmanes e izquierdistas europeos. 

En su conferencia de Copenhage en 1992, la CSCE (que sería remplazada por la OSCE en 1994) fue el primer organismo en reportar y denunciar el alarmante incremento del antisemitismo –aún sin definirlo al utilizar el término. En 1993, en el despertar de los eventos en Rostock en la ex Alemania oriental, donde la violencia racista se combinó con estallidos antisemitas, el Parlamento Europeo adoptó una enérgica resolución refiriéndose al antisemitismo por su nombre. Más aun, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, la negación del Holocausto fue definida como una instigación al racismo y los países de la Unión Europa (UE) fueron llamados a promulgar una legislación efectiva para combatirlo.

De hecho, la conferencia de Naciones Unidas (NU) sobre derechos humanos realizada en Viena en junio de 1983 pavimentó el camino para una resolución de la Comisión de Derechos Humanos de NU, en la que el antisemitismo fue oficialmente clasificado como una forma de racismo.8 Al mismo tiempo, se creó un nuevo organismo, la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI por sus siglas en inglés) y comenzó su trabajo.9

Conforme los problemas relacionados con la presencia de los inmigrantes se fueron incrementando, y la conferencia de 1993 demostró no haber sido de mucha ayuda, la UE declaró que 1997 sería “el año de la lucha en contra del racismo”. Este esfuerzo también tuvo poco éxito, pero las NU anunciaron que se realizaría una conferencia sobre racismo en septiembre de 2001 en Durban, Sudáfrica. Conforme se acercaba la Conferencia sobre Racismo de Naciones Unidas (WCAR por sus siglas en inglés), fue haciéndose evidente que no se llegaría a una definición de racismo aceptada por todos. En 1994 el antisemitismo fue declarado una forma de racismo, y como tal, permaneció indefinida. Con o sin definición, la conferencia fue una demostración anti-israelí y antisemita, que no tenía semejanza alguna con los objetivos de los organizadores. De hecho, era parte del problema, no la solución, y fue una de las peores manifestaciones masivas anti judías desde la Segunda Guerra Mundial.10

El año 2002 fue especialmente difícil en términos de la violencia antisemita y de las expresiones antisionistas. Surgió la preocupación de que los generalizados brotes de violencia en Europa occidental podían salirse de control y se dirigirían contra instituciones (lo que eventualmente pasó en Francia en noviembre de 2005).

En junio de 2003 la OSCE convocó a una conferencia en Viena, en la que, por primera vez, los participantes llamaron a que se prepararan herramientas prácticas para enfrentar la rápidamente deteriorante situación. Se sintió agudamente la falta de una definición de antisemitismo apropiada y la conferencia llamó a rectificar esta situación. 

La EUMC trató de enfrentar el desafío, pero su reporte 2002-2003 expuso un sorprendente e inquietante regreso a algunas de las primeras definiciones que se remontaban a 1880. Estas se basaban en nociones cristianas, racistas y nazis de la imagen del judío. Su definición se refería, entre otras características, al “mentiroso, fraudulento, extranjero, a la naturaleza corrupta del judío, a su poder e influencia, a su relación con el dinero”, etc., y –sin olvidar- su responsabilidad en la muerte de Jesús. Por supuesto, esta era la imagen del judío que la EUMC consideraba era la raíz de la imaginación antisemita. Tal definición podría realmente sugerir la idea de que el judío debía ser culpado por la hostilidad dirigida hacia él, y que en términos de definir el fenómeno, nada había cambiado desde el colapso del nazismo. 

Kenneth Stern, un estudioso asociado con el Comité Judío Americano (AJC por sus siglas en inglés), lo describió de la siguiente manera: “Causa y efecto están revertidos (en esta definición). Los estereotipos derivan de lo que es el antisemitismo, no son las características que lo definen”.11 Más aun, el intento de la EUMC para explicar la relación entre el antisionismo y el antisemitismo era tan evasivo y complicado que aun el análisis claro y original –aunque debatible- de Brian Klug, el académico de Oxford citado en el reporte (“La esencia del antisemitismo está convirtiendo al judío en un ´judío´”) no fue de utilidad.12

La siguiente conferencia, celebrada en Berlín en abril de 2004, demostró ser un parteaguas. La Declaración de Berlín condenaba enérgicamente todas las manifestaciones de antisemitismo. Claramente establecía que los asuntos políticos (refiriéndose a las controversias sobre Medio Oriente) nunca justificaban el antisemitismo, e instaba a los 55 estados miembros de la OSCE a encontrar una definición incluyente y útil sobre el fenómeno. Tras la publicación de la Declaración de Berlín, la EUMC, dejó a un lado su fracaso anterior. Esta vez comenzó a cooperar con el AJC y con la Oficina para la Institución Democrática y los Derechos Humanos (ODIHR por sus siglas en inglés) de la OSCE fundada en 1995 y ubicada en Varsovia, en un esfuerzo coordinado para establecer una mejor definición. Un gran número de académicos e instituciones participaron en este intento por responder a este desafío13, y el 28 de enero de 2005, se estableció la “Definición de Trabajo de Antisemitismo”14.

 

ANTISEMITISMO (DEFINICIÓN DE TRABAJO)

El objetivo de este documento es proporcionar una guía práctica para identificar incidentes, recoger información y apoyar la implementación y el cumplimiento de la legislación sobre antisemitismo.

Definición: “antisemitismo es una determinada percepción sobre los judíos que puede expresarse como odio hacia los judíos. Las manifestaciones verbales y físicas de antisemitismose dirigen tanto contra personas judías o no judías como contra sus bienes, instituciones comunitarias judías o lugares de culto.

Estás manifestaciones también pueden tener como objeto al Estado de Israel, concebido como una entidad colectiva judía. El antisemitismo acusa frecuentemente a los judíos de conspirar en perjuicio de la humanidad y generalmente es usado para culpar a los judíos de que “las cosas van mal”. El antisemitismo se expresa en el habla, de forma escrita, visual o en acciones y emplea estereotipos siniestros y características negativas de la personalidad.

Algunos ejemplos contemporáneos de antisemitismo en la vida cotidiana, en los medios, escuelas, lugares de trabajo y en círculos religiosos son:

  • Incitar, prestar apoyo o justificar el asesinato o el daño a judíos en nombre de una ideología radical o una visión extremista de la religión.
  • Hacer acusaciones falsas, deshumanizadoras, demonizadoras o estereotipadas sobre judíos como tales, o sobre el poder de los judíos como colectivo, tales como el mito de una conspiración judía mundial, o el control de los judíos sobre los medios, la economía, el gobierno u otras instituciones de la sociedad.
  • Acusar a los judíos como pueblo de ser responsables de males reales o imaginarios cometidos por una persona judía individual o un grupo, o incluso por actos cometidos por no-judíos.
  • Negar los hechos, alcance, mecanismos (por ejemplo, las cámaras de gas) o intencionalidad del genocidio del pueblo judío cometido por la Alemania nacionalsocialista, sus apoyos y cómplices durante la segunda Guerra Mundial (el Holocausto).
  • Acusar a los judíos como pueblo, o a Israel como Estado, de inventar o exagerar el Holocausto.
  • Acusar a ciudadanos judíos de ser más leales a Israel, o a supuestas prioridades judías mundiales, que a los intereses de sus propios países.
Ejemplos de las formas en que el antisemitismo se manifiesta en relación al Estado de Israelson:

  • Negar al pueblo judío el derecho de autodeterminación, por ejemplo afirmando que la existencia del Estado de Israel es un proyecto racista.
  • Aplicar una doble moral exigiendo al Estado de Israel un comportamiento que no se espera y demanda de ningún otro Estado democrático.
  • Usar símbolos e imágenes asociadas con el antisemitismo clásico (por ejemplo, la acusación de que los judíos asesinaron a Jesús o el libelo de la sangre) para caracterizar a Israel o a los israelíes.
  • Realizar comparaciones entre la política israelí actual y la de los nazis.
  • Responsabilizar colectivamente a los judíos por acciones del Estado de Israel.

Sin embargo, críticas a Israel comparables a las que se hacen a cualquier otro país no pueden ser consideradas antisemitas.

Los actos antisemitas son criminales cuando así los define la ley (por ejemplo, la negación del Holocausto o la distribución de materiales antisemitas en algunos países).

Los actos criminales son antisemitas cuando los objetivos de los ataques, ya sean personas o bienes –tales como edificios, escuelas, lugares de culto y cementerios–, son seleccionados porque son judíos, vinculados a judíos, o porque se perciben como tales.

La discriminación antisemita es la negación a judíos de oportunidades o servicios accesibles para otros y es ilegal en muchos países.


Debido a que es corta y se presenta como una herramienta práctica más que teórica, el documento realmente es una definición de trabajo; no trata con la imagen del judío, sino más bien con actividades antisemitas. No menciona siquiera el judaísmo –un concepto difícil de definir. Lo que sí hace es facilitar el monitoreo y la evaluación de manifestaciones de antisemitismo y permite a los observadores medir y comparar los niveles de antisemitismo entre países. En cuanto a la relación entre antisemitismo y antisionismo, el lenguaje es directo y sin ambigüedades.

Casi medio año después, los participantes en la siguiente conferencia de la OSCE en Córdoba, hicieron referencias a la “Definición de Trabajo”. Desde ese momento, numerosas instituciones nacionales e internacionales utilizaron la definición, la citaron o recomendaron su uso, incluyendo a la Unión Nacional de Estudiantes de la Gran Bretaña (2007), al Departamento de Estado Norteamericano (2008) y a la Declaración de la Coalición Interparlamentaria para Combatir el Antisemitismo de Londres (2009).

Cortes de justicia (en Lituania y Alemania) así como organismos de seguridad del Estado en varios países que capacitan a policías para investigar crímenes de odio en general, no específicamente dirigidos contra judíos, también la encontraron útil. Para facilitar su uso, la Definición de Trabajo ha sido traducida a 33 idiomas utilizados por 56 países miembros de la OSCE.15 Algunas de estas instituciones han identificado formas en las que la redacción puede ser mejorada.

Tomando en cuenta todo lo anterior, ¿cómo podría la UCU pasar una resolución desasociándose a sí misma y a otras instituciones académicas de la WDA? Las deliberaciones del seminario de París de septiembre de 2010 se dieron después de que integrantes de la Campaña Escocesa de Solidaridad Palestina fueron demandados en abril de ese año. La demanda se basó en la WDA pero la Corte descartó la acción – manteniendo ostensiblemente el derecho a la libertad de expresión. En otras palabras, la WDA podría ser interpretada como un intento para apagar el debate al etiquetar a las personas como antisemitas, si se ignora el hecho de que la WDA deliberadamente no opera con causas u opiniones personales y se concentra solo en los hechos. La WDA también especifica los casos en que algunas de esas acciones son consideradas criminales, lo que aviva al argumento de que está diseñada para proteger a Israel y a los judíos que lo apoyan de las críticas y llevar a la cárcel a los que se oponen a estos.16 La esencia del ataque de la UCU a la WDA, lanzado el 30 de mayo de 2011, incluye artículos que definen cuándo el antisionismo es realmente antisemitismo, y de esa manera se convierte en un obstáculo para el deseo fundamental de la UCU de boicotear a Israel libremente.

Posteriormente sSe desencadenaron una serie de reacciones: El Consejo del Liderazgo Judío envió una queja a la Comisión de Igualdad y Derechos Humanos en Gran Bretaña. El presidente de la EHRC criticó a la UCU por no haber consultado a la Comisión antes de adoptar su moción. Algunos otros organismos judíos, como la Unión Mundial de Estudiantes Judíos (WUJS, por sus siglas en inglés), el Fideicomiso para la Seguridad Comunitaria (CST, por sus siglas en inglés) y la Junta de Diputados/delegados declararon que “no permitirían que se cruzaran más líneas rojas”.17

Durante el debate sobre la resolución del UCU, Ronnie Fraser, Director de los Académicos Amigos de Israel, se dirigió a la UCU en un estilo que recordaba a Emile Zolá, utilizando palabras que sin duda resonarían por mucho tiempo: “Yo, integrante judío de esta Unión, les digo que siento un ambiente antisemita en esta Unión y aun en esta habitación. Si adoptan esta moción, sentiré que su rechazo a comprometerse con la definición de la EUMC es un acto racista. Muchos judíos han renunciado a esta unión aludiendo a su experiencia de antisemitismo.(,,,) Ustedes, un grupo principalmente de blancos, no judíos, sindicalistas, no tienen derecho a decirme a mí, un judío, qué es antisemitismo y qué no es.18

El 1 de julio de 2011, Fraser, representado por Anthony Julius, demando a la UCU por violaciones al Acta de Igualdad de 2010 de la Gran Bretaña. En su carta a Sally Hunt, secretaria general de la UCU, Julius escribió que su cliente había sido hostigado por ser judío, que el ambiente generado por la unión era intimidatorio, hostil y humillante, y que todo el asunto era un escándalo añejo. Describió la historia de la UCU y demostró que desde su creación había sido crecientemente inhóspita para los judíos. Julius concluyó que: “Incapaz de defenderse contra los cargos de antisemitismo institucional, la UCU intentó legislar para acabar con el antisemitismo”, y enumeró las demandas de Fraser: abolición de la resolución, que la UCU admitiera ser culpable de antisemitismo institucional, emitiera una disculpa pública a los integrantes judíos con el compromiso de respetarlos; y creara un programa de enseñanza sobre los peligros del Holocausto y su relación con el antisemitismo, que durara al menos diez años. Se esperaba una respuesta antes del 5 de agosto.19

El mismo día, el blog Engage publicó “el Punto de Inflexión para el UCU”, escrito por su fundador y director, David Hirsh, en el que etiquetaba la “cultura política antisemita” del UCU, y se preguntaba quién prevalecería en la Unión, “los antisionistas de base” o los “adultos”. También reflexionó sobre cómo el alto precio pagado por la Unión sería llevado a la corte y sería declarado culpable.20

El asunto depende ahora de la respuesta de la UCU a Fraser a través de Julius, y como no se espera que sea satisfactoria, es probable que se lleve a juicio. Será un evento importante – un caso de prueba para la democracia británica y la observancia de sus propias reglas. También será un “punto de inflexión” para la academia británica, que recientemente se ha vuelto obsesiva y reflexivamente antiisraelí, desatando una incontrolable cruzada contra el Estado judío y humillando todo el tiempo a sus asociados judíos. Los miembros de la UCU no determinaron eliminar los artículos de la WDA que definen cuando el antisionismo es de hecho antisemitismo, ni sugirieron revisarla o reescribirla. Solo descartaron la WDA en bloque, sin atender las anteriores recomendaciones de los organismos de la Gran Bretaña. De hecho, la UCU nunca adoptó la WDA y después se puso en contra de ésta. Uno se pregunta si los asociados que votaron en contra de ésta conocían realmente su redacción y su importancia. 

Ostensiblemente, la UCU defiende la igualdad, el liberalismo y la inclusión de todas las narrativas de todos los individuos y grupos. Sin embargo, cuando se refiere a judíos e israelíes, abandonan esos valores. La libertad de expresión se transformó en libertad de incitar contra un símbolo imaginario del mal creado por sus propios miembros y ante el cual ahora se sienten amenazados. Se sienten insultados cuando se les acusa de antisemitas, pero su ataque a la WDA es prueba de que no consideran el documento como una herramienta para ser usada contra el verdadero antisemitismo, sino como un arma en el arsenal de la judería internacional y más aún una conspiración judeo-sionista.


Notas

Ver mi artículo “Definiendo el antisemitismo”, y “Propuesta para la redifinición del antisemitismo” de Kenneth S. Stern, en Antisemitism Worldwide, 2003/4, Instituto Stephen Roth, Universidad de Tel Aviv (UTA), 2005.
Ver “La Definición de Trabajo de antisemitismo- Seis años después”, Seminario del Instituto Stephen Roth, UTA, Tel Aviv, 2011.
Ver Engageonline.wordpress.com
Ver la carta completa de Julius en el blog de Norman Geras: http://normblog.typepad.com/normblog/2011/07/ucu-facing-possible-legal-action.html.
El término “nuevo antisemitismo” se refiere a los cambios que tuvieron lugar a principios del 2000s, sobre los iniciadores del antisemitismo (más musulmanes con agendas del Medio Oriente), el modus operandi (más violencia contra individuos), el tono (más insultos verbales y visuales) y una creciente atmósfera de romper tabúes (especialmente antisionismo utilizando motivos antisemitas que incluye a judíos e israelíes, comparándolos a ambos a los nazis). Aquellos que se oponen al término argumentan que a pesar de los desarrollos políticos y culturales, la imagen negativa de los judíos que ha prevalecido durante generaciones no ha cambiado. Para un análisis del término “nuevo antisemitismo” y sus características, ver mi artículo “Esau odia a Jacob, y si sí- ¿Por qué? En Gesher (hebreo) 145 (2002), 7-16 y en antisemitism.org.il (inglés, francés y español).
Ver Dina Porat, “La evolución de la legislación contra el racismo y el antisemitismo”, Congreso Judío Mundial e Instituto Stephen Roth (Jerusalem, 2006), pp. 5-10.
7Stephen, J. Rot, El combate legal contra el antisemitismo. Un estudio sobre su desarrollo en 1993, suplemento en el Libro Anual de Derechos Humanos de Israel, Vol. 25, 1995.
Tuve el privilegio de ser integrante de la delegación del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel que participó en la Conferencia de Viena, con la responsabilidad de persuadir a los delegados de que integraran dicho enunciado en su discurso final.
Ver el Libro Anual de Naciones Unidas 1994 (Nueva York, 1995), pp. 324-336.
10 Ver Dina Porat, “Durban: Otro ataque sobre el pueblo judío”, Kivunim Hadashim 101 (hebreo), septiembre 7, 2002, pp. 51-60. Ver también Tom Lantos, “La debacle de Durban: Una visión interna de la Conferencia Mundial contra el Racismo de las Naciones Unidas”, Congreso Judío Mundial, Policy Forum, Número 24 (2002). Lantos escribió: “Para mí haber experimentado los horrores del Holocausto de primera mano, ésta es la más repugnante y vergonzosa exhibición de odio hacia los judíos que he visto desde el periodo nazi” (p.19).
11 Ver Stern, op.cit.
12 Manifestaciones de antisemitismo en la Unión Europea 2002-2003, EUMC, Viena, 2004, pp. 12–14.
13 Los participantes en las deliberaciones enlistados en el resumen de la EUMC sobre la Situación en la Unión Europea 2001-2001, p. 19, son: El Congreso Judío Mundial, El Fideicomiso de Seguridad Comunitaria (Gran Bretaña), el Consistoire de Francia, el Instituto Stephen Roth de la UTA, la Fuerza de Trabajo de Antisemitismo e Berlin, el Comité Judío Americano, el Instituto Blaustein para el Avance de los Derechos Humanos, la Liga Antidifamación, B´nai B´rith Internacional, la Unidad de la Tolerancia de la ODHIR/OSCE y el Prof. Yehuda Bauer.
14 http://www.european-forum-on-antisemitism.org/working-definition-of-antisemitism/espanol-spanish/
15 Ver Mike Whine, “Una corta historia de la definición”, en los procedimientos en el libro del Seminario de París, nota 2.
16 Ver Dave Rich, “Reacciones, usos y abusos de la definición de la EUMC”, ibid.
17 Carta abierta en el The Jewish Chronicle, mayo 25, 2011.
18 Ver EngageOnline.org.UK, mayo 31, 2011.
19  Julius, op. cit. 
20 Hirsh on his EngageOnline.org.UK, julio 1, 2011

CATEGORÍAS: Antisemitismo
ISSN: 1022-9833

El Congreso Judío Latinoamericano brinda espacio en la revista Coloquio para que los autores expresen sus puntos de vista, opiniones e investigaciones sobre los temas tratados. Los autores de las notas no forman necesariamente parte del Congreso Judío Latinoamericano y sus opiniones son personales.